lunes, 10 de noviembre de 2008

Primer viaje al Pays Cathare- (3ra parte)

Desde aquí partimos hacia Carcassonne donde pasaríamos la noche, no solo que la noche se nos venía encima sino que también unas nubes amenazaban con lluvia. Llegamos a la ciudad a las 18.35 y nos alojamos en Citéa Carcassonne La Barbacane, son apartamentos muy bien de precios ubicados en la Ville, a los “pies” de la ciudad fortificada.
Por la noche salimos a recorrer la ciudad medieval, que las luces hace una vista magnifica. La entrada más cercana de acuerdo a nuestra ubicación es la puerta de Aude, donde se aprecia a un costado la Torre de la Justicia, tras caminar unos breves metros se puede ver el castillo Condal, recorrimos un poco la ciudad y nos sentamos a comer en unos de los tantos magníficos restoranes. Aconsejo las casuelas típicas de la zona, sobre todo para las noches frías con un buen vino cátaro.
Al otro día salimos temprano a recorrer toda la ciudad amurallada, bajo una intensa lluvia, bien frente al alojamiento hay un lugar para subir solo para peatones, encaramos por aquí, pero debido a la cantidad de agua caída por la lluvia, tuvimos que volver porque era como si un arroyo bajara por allí. Volvimos a ingresar por la entrada de atrás y para nuestra alegría, la entrada al castillo condal, por ser primer domingo de mes, era gratuita, pero como abrían a las 9.30 salimos a conocer y luego entraríamos.
Pasamos por el frente del castillo y seguimos en dirección a la entrada principal, pasando por uno de los antiguos y abandonados fosos de agua. Cruzamos la entrada principal y fuimos al legendario y actual cementerio donde las tumbas tiene de fondo la espectacular vista del castillo. La puerta Narbonesa, que es como se llama la entrada con torres y puentes levadizos, da toda la sensación de volver al pasado. Compramos recuerdos en la calle Cros-Mayrevieille y nos dirigimos a la Basílica San Nazario. No adentramos por el centro de las callejuelas y entramos al castillo. Aconsejo si se va con algo de tiempo pagar €4 la guía de audio donde arroja datos interesantes y sobre todo que esta contada de forma peculiar como si fuera el guía el mismo arquitecto y restaurador de Carcassonne. La visita dura un poco mas de una hora.
Ya eran las 12.45 así que elegimos comer en un sitio frente al castillo y luego seguir recorrido, que debimos cambiarlo porque con la copiosa lluvia que caía se hacía imposible visitar alguno de los tantos castillos que aun quedaban. La decisión fue conocer las abadías de Lagrasse y la de Fontfroide.

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