Los ascensos a los castillos son directamente proporcionales a la vista que se obtendrá después. Están en la cima de una montaña con accesos empinados. Entrar a este lugar sobre todo al patio principal, uno podría quedarse allí por horas, parece como si el tiempo estuviera detenido.
La naturaleza ha hecho de este un lugar excepcional. Es como una especie de casco de un barco, que mide mas de 300 metros de largo y 70 de ancho. Y luego hacia el oeste se eleva el castillo de San Jordi a 800 metros de altura, construido recién luego de 1240 por Felipe el atrevido, teniéndolo en cuenta como sistema defensivo de la frontera pirenaica. Se mantuvo allí una guarnición hasta la revolución francesa. Acceder al castillo de Sant Jordi resulta algo cansador, pero una vez que se está en la cima, la vista es impresionante.
El tiempo de visita aquí también superó la hora. Habíamos leído sobre las Gorges de Galamus, (garganta del infierno) y no quería irme de allí sin pasar por este lugar, pero la verdad que la información que nos trajimos de Barcelona, no era demasiado preciso donde estaban, por suerte, cuando subíamos al castillo de Peyrepertuse, en una intersección indica que hacia la izquierda esta el castillo y hacia la derecha las Gorges de Galamus. Esta carretera da un rodeo pasando por Rouffiac, Soulaugé y Coubiere sud cinouble, aquí se sigue la indicación de las Gorges, que va en dirección a Saint Paul de Fenouillet.
La Gorges, es una carretera encajada en la roca donde de un lado se tiene la montaña que se cae encima y del otro lado el vació por donde a corre el Agly. Es una vista espectacular donde hay que hacer malabares para sacar foto ya que es de un solo sentido, habiendo lugares para colocarse a un lado y dejar pasar al que viene de frente. Esta carretera fue construida en 1890 por un tal Ventura, un contratista español junto a siete obreros. Realmente una titánica labor, para venerarlo. Hay un paraje donde se pueden comprar recuerdos y donde se aprecia la ermita de san Antonio. Se puede bajar hasta la misma.
Paramos en Saint Paul de Fenouillet, donde decidimos comprar unos bocadillos y salir sin perder el tiempo, ya que en esta fecha oscurece pronto. Era un bar donde se juntaban unos seguidores de un club catalán, claro, del lado francés.
Partimos hacia nuestro tercer castillo, el Puilaurens. Aquí nos pasamos de largo la indicación y llegamos a Saint martín lys. Así que dimos media vuelta.
Llegamos al castillo a las 15.02, para ser precisos y el acceso también es costoso. Este castillo tiene un corral que abarca la mayor parte, en la actualidad un verde asombroso que da ganas de quedarse allí un buen rato. La entrada al mismo va en zig-zag que sale a lo que es el medio del castillo. Este castillo también sirvió de refugio para los perseguidos cataros, sobre todo porque estaba fuera del la gran cruzada militar contra los albigenses. Después del tratado de Corbeil, donde Aragón cedía todas las tierras al norte del Agly, fue reforzada por Felipe del atrevido, pasando a ser la parte de la importante línea defensiva en el sur del reino, llamado junto con Aguilar, Queribus, Peyrepertuse y Termes, “los cinco hijos de Carcassonna”. Otra vez la visita superó la hora, nuestro próximo destino era Rennes le Chateu, donde llegamos a las 18.14, con las ultimas luces del día, aun estaba claro pero solo era cuestión de 30 minutos y empezaría a oscurecer. Este pequeño poblado. Los templarios habían escondido un supuesto tesoros y documentos que cambiarían el rumbo del mundo. Sin duda, esto hubiera quedado en la idea de un sueño, si no fuera por el Abad Sauniére, que de alguna manera refuerza este misterio. Dicho abad emprendió costosas obras, que no solo hacía crecer el enigma de la riqueza tal vez encontrada, sino que una actitud que hacía desconcertar más. Cuando realizaba una reforma en uno de los pilares de la iglesia, encontró unos documentos o un tesoro, cuestión corroborada en ese momento por dos de los seis obreros que participaron de la reforma. Luego llegaron la restauración de la iglesia, la extraña y magnifica torre-biblioteca Magdala –en honor a Maria Magdalena- bien abastecida de libros, la lujosa villa llamada Bethania, viajes lejanos y fiestas dadas en su propiedad donde prácticamente asistía todo el poblado cercano, llevó a cabo una reforma en el cementerio que esta detrás de la Iglesia, donde cambio de lugar lapidas y borró completamente una de ellas. Estuvo tres semanas en Paris, donde pasó mucho tiempo en el Louvre y compro tres cuadros sin una supuesta relación entre sí. En uno de ellos “Pastores de Arcadia” de Poussin, se pueden ver cuatro pastores observando una lápida en la que se lee "Et in Arcadia ego", y en la Arcadia estoy. Algunas personas creen que con ella se puede escribir un anagrama reordenando las letras hasta formar en latín la frase "Aquí en la tumba de Dios", y el paisaje de fondo pertenece Rennes Le Chateau, donde curiosamente se encontró una tumba en sus alrededores por desgracia ya vacía y prácticamente desaparecida en la actualidad. El obispo de Carcassona pidió que rinda cuentas, pero no pudo justificarse. El abad compartió su secreto con su criada Maria, quien fue presionada para que hable, pero nunca dijo una palabra.
La naturaleza ha hecho de este un lugar excepcional. Es como una especie de casco de un barco, que mide mas de 300 metros de largo y 70 de ancho. Y luego hacia el oeste se eleva el castillo de San Jordi a 800 metros de altura, construido recién luego de 1240 por Felipe el atrevido, teniéndolo en cuenta como sistema defensivo de la frontera pirenaica. Se mantuvo allí una guarnición hasta la revolución francesa. Acceder al castillo de Sant Jordi resulta algo cansador, pero una vez que se está en la cima, la vista es impresionante.
El tiempo de visita aquí también superó la hora. Habíamos leído sobre las Gorges de Galamus, (garganta del infierno) y no quería irme de allí sin pasar por este lugar, pero la verdad que la información que nos trajimos de Barcelona, no era demasiado preciso donde estaban, por suerte, cuando subíamos al castillo de Peyrepertuse, en una intersección indica que hacia la izquierda esta el castillo y hacia la derecha las Gorges de Galamus. Esta carretera da un rodeo pasando por Rouffiac, Soulaugé y Coubiere sud cinouble, aquí se sigue la indicación de las Gorges, que va en dirección a Saint Paul de Fenouillet.
La Gorges, es una carretera encajada en la roca donde de un lado se tiene la montaña que se cae encima y del otro lado el vació por donde a corre el Agly. Es una vista espectacular donde hay que hacer malabares para sacar foto ya que es de un solo sentido, habiendo lugares para colocarse a un lado y dejar pasar al que viene de frente. Esta carretera fue construida en 1890 por un tal Ventura, un contratista español junto a siete obreros. Realmente una titánica labor, para venerarlo. Hay un paraje donde se pueden comprar recuerdos y donde se aprecia la ermita de san Antonio. Se puede bajar hasta la misma.
Paramos en Saint Paul de Fenouillet, donde decidimos comprar unos bocadillos y salir sin perder el tiempo, ya que en esta fecha oscurece pronto. Era un bar donde se juntaban unos seguidores de un club catalán, claro, del lado francés.
Partimos hacia nuestro tercer castillo, el Puilaurens. Aquí nos pasamos de largo la indicación y llegamos a Saint martín lys. Así que dimos media vuelta.
Llegamos al castillo a las 15.02, para ser precisos y el acceso también es costoso. Este castillo tiene un corral que abarca la mayor parte, en la actualidad un verde asombroso que da ganas de quedarse allí un buen rato. La entrada al mismo va en zig-zag que sale a lo que es el medio del castillo. Este castillo también sirvió de refugio para los perseguidos cataros, sobre todo porque estaba fuera del la gran cruzada militar contra los albigenses. Después del tratado de Corbeil, donde Aragón cedía todas las tierras al norte del Agly, fue reforzada por Felipe del atrevido, pasando a ser la parte de la importante línea defensiva en el sur del reino, llamado junto con Aguilar, Queribus, Peyrepertuse y Termes, “los cinco hijos de Carcassonna”. Otra vez la visita superó la hora, nuestro próximo destino era Rennes le Chateu, donde llegamos a las 18.14, con las ultimas luces del día, aun estaba claro pero solo era cuestión de 30 minutos y empezaría a oscurecer. Este pequeño poblado. Los templarios habían escondido un supuesto tesoros y documentos que cambiarían el rumbo del mundo. Sin duda, esto hubiera quedado en la idea de un sueño, si no fuera por el Abad Sauniére, que de alguna manera refuerza este misterio. Dicho abad emprendió costosas obras, que no solo hacía crecer el enigma de la riqueza tal vez encontrada, sino que una actitud que hacía desconcertar más. Cuando realizaba una reforma en uno de los pilares de la iglesia, encontró unos documentos o un tesoro, cuestión corroborada en ese momento por dos de los seis obreros que participaron de la reforma. Luego llegaron la restauración de la iglesia, la extraña y magnifica torre-biblioteca Magdala –en honor a Maria Magdalena- bien abastecida de libros, la lujosa villa llamada Bethania, viajes lejanos y fiestas dadas en su propiedad donde prácticamente asistía todo el poblado cercano, llevó a cabo una reforma en el cementerio que esta detrás de la Iglesia, donde cambio de lugar lapidas y borró completamente una de ellas. Estuvo tres semanas en Paris, donde pasó mucho tiempo en el Louvre y compro tres cuadros sin una supuesta relación entre sí. En uno de ellos “Pastores de Arcadia” de Poussin, se pueden ver cuatro pastores observando una lápida en la que se lee "Et in Arcadia ego", y en la Arcadia estoy. Algunas personas creen que con ella se puede escribir un anagrama reordenando las letras hasta formar en latín la frase "Aquí en la tumba de Dios", y el paisaje de fondo pertenece Rennes Le Chateau, donde curiosamente se encontró una tumba en sus alrededores por desgracia ya vacía y prácticamente desaparecida en la actualidad. El obispo de Carcassona pidió que rinda cuentas, pero no pudo justificarse. El abad compartió su secreto con su criada Maria, quien fue presionada para que hable, pero nunca dijo una palabra.
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